Al menos esto es lo que afirma la TeorÃa de los seis grados, que asegura que cualquier persona puede estar conectado a cualquier otro individuo de la tierra a través de una cadena de conocidos de, como másximo, cinco personas (seis incluido él).
La teorÃa fue expuesta por primera vez en 1929 y se basa en la idea de que el número de conocidos crece exponencialmente con el número de enlaces de la cadena, por lo que solo se necesita un número de enlaces relativamente pqueño para que el conjunto de personas que se conocen sea toda la población del planeta.
A finales de los 60 el psicologo estadounidense Stanley Milgram ideó un experimento que probase la teorÃa que el llamó “el problema del pequeño mundo”. El experimento consistió en la selección al azar de varias personas de un estado para que enviasen un paquete a un extraño situado en un estado diferente, a varios milles de millas. Los remitentes conocÃan todos los datos del destinatario (nombre, ocupación y localización aproximada). Lo único que debÃan hacer era enviar el paquete a alguien que ellos conociesen directamente y que según ellos fuera quien más probabilidades tendrÃa, de todas sus amistades, de conocer directamente al destinatario. Esta persona deberÃa hacer lo mismo y asà sucesivamente hasta que el paquete llegase a su destino.
Aunque todos esperaban que la cadena incluyese a al menos un centenar de personas, la entrega del paquete llevó como promedio, sólo entre cinco y siete intermediarios. Asà la demostración daba el actual nombre a la “teorÃa de los seis grados”.
